Promover la lactancia con fotos “Breastfies” ?

Promover la lactancia con fotos “Breastfies” ?

Te has preguntado… ¿Qué sucede últimamente que han surgido grupos presenciales y virtuales de apoyo a la lactancia materna?, ¿Soy yo o se le dio difusión a la semana internacional de lactancia –esa en donde muchas mamás se reunieron a dar pecho?–, ¿Es una nueva moda eso de que las mamás que dan pecho se saquen fotos –las famosas Breastfies– como una forma de contribuir a que amamantar en público sea normal o bien visto?, ¿Qué es eso de promover que para poder dar fórmula se necesite receta médica?, ¿Cómo pueden hacer tal atrocidad –si los bebés la necesitan?–, ¿Sólo por un grupo de hippies, obstinadas en dar pecho, que se hacen llamar lactivistas?, ¿De cuándo a acá, se evalúa el éxito o fracaso de una mamá por dar fórmula o leche materna?, ¿Porqué abogan tanto para que en los lugares de trabajo haya un espacio para poderse extraer leche de forma cómoda y limpia (lactarios), siendo que en todos lados hay baños?… y tantas otras.

Antes de contestar estas preguntas, quiero mostrarte algunos datos.

La semana pasada, la revista The Lancet, hizo el lanzamiento global de su serie en lactancia materna, cuyos hallazgos surgen de un meta análisis publicado en esta revista. Como su nombre lo indica resulta de un extenso estudio de la literatura y aunque aún falta por entender muchos de los mecanismos por los que la leche materna es benéfica, algunos de ellos son claros, comprobados e indiscutibles. Algunos de los datos interesantes mencionados son:

Uno de cada 5 niños es amamantado hasta los 12 meses en países de primer mundo y 1 de cada 3 niños es amamantado hasta los 6 meses en países en desarrollo.

Incrementar la cantidad de niños amamantados puede evitar la muerte de 820 000 niños menores de cinco años. De estos, el 87% serían menores de 6 meses. Prevendría el 88% de muertes en niños menores de 3 meses relacionada a infecciones, la mitad de todos los casos de diarrea (54%) y un tercio de las enfermedades respiratorias (32%). Las admisiones hospitalarias por diarrea disminuirían en 72% y por infecciones respiratorias en 57%.

Se identificó que amamantar protege contra otitis media aguda en menores de 2 años, diabetes tipo 2 y obesidad.

Ser amamantado en la primera hora de vida es un predictor independiente de supervivencia y también de una lactancia exitosa.

Mediante un complejo mecanismo inmunitario, las bacterias del microbioma materno que se encuentran en el intestino de la madre, se encuentran también en el del recién nacido amamantado, lo que lo protege de infecciones intestinales.

La leche materna contiene grandes cantidades de lactoferrina –que tiene propiedades bactericidas– y es una de las razones que explica porqué se enferman menos los niños que son amamantados.

Los azúcares que se encuentran en la leche materna, varían en su constitución dependiendo de cada madre y esto a su vez permite la reproducción de cierto tipo de bacterio-especies. Esto significa que la leche de cada madre es diferente dependiendo del arreglo de sus cadenas de oligosacáridos.

Debido a la presencia de células madre en la leche materna, un órgano donado de una madre a su hijo, que haya sido amamantado, puede tener menor rechazo.

“Ser amamantado no te hace más inteligente, pero te permite desarrollar al máximo el potencial del que eres capaz.

El cerebro duplica su tamaño en el primer año de vida, ¿no todos quisiéramos que tuviera los nutrientes de mejor calidad en la cantidad adecuada para este proceso?”

Ruth Lawrence

También hay beneficios para la madre, por cada año que amamanta disminuye 6% su riesgo de desarrollar cáncer de mama invasor y también de ovario. Aproximadamente 20 000 muertes a causa de cáncer de mama se previenen actualmente por amamantar, al incrementar las cifras, se prevendrían 20 000 más.

¿Qué recomienda la OMS y UNICEF?

Lactancia materna con un plazo mínimo de dos años. Lactancia materna exclusiva los primeros seis meses de vida, a partir de los cuales puede iniciarse alimentación complementaria. El aporte principal de nutrientes esta dado por la leche materna hasta el año de edad.

Mientras tanto en México…

En la encuesta nacional de salud y nutrición 2012 (ENSANUT 2012) se reportó que el porcentaje de lactancia materna disminuyó de 22.3% en 2006 a 14.5% en 2012 en menores de seis meses, disminución que también se vio reflejada en niños de uno y dos años. Y continúa en descenso en todos los niveles socioeconómicos. Dentro de los motivos el 37.4% de madres dijo “no haber tenido leche”, el 18.7% haber enfermado y el 11.4% el bebé “no querer”.

De estos niños 93.7% fueron amamantados alguna vez en sus primeros dos años, con lo cual podemos suponer que este porcentaje corresponde a la cantidad de madres que desean amamantar pero por alguna razón, no lo logran.

¿Cuánto le cuesta al país esto? Entre 746- 2 417 millones de dólares, de este monto del 11-38% (290millones de dólares) corresponde a la compra de fórmula (Am J Clin Nutr March 2015 101:3 579-586)

Regresando a las preguntas con las que inicié este texto, ya con la información que conocemos.

Amamantar no se trata de moda ni de comodidad ni de gusto ni de creencia, tampoco estamos hablando de que el éxito como madre dependa del éxito o fracaso de la lactancia, no confundamos el enfoque. Amamantar es una medida preventiva de salud costo-efectiva para niños y madres, en cualquier país y en cualquier situación. La leche materna es inigualable e insustituible, no hay nada mejor que ella para el lactante; es su primer vacuna y está diseñada específicamente por ESA mamá para ESE bebé en ESE momento, no hay más, así lo dice la evidencia. Entonces, ¿Odiamos la fórmula y lo peor que le puede pasar a un bebé es tomarla? Por supuesto que no, la fórmula será indispensable para aquel bebé que la necesite y está de más decir que es la siguiente opción, siempre después de la leche materna.

Con todo este panorama tan abrumador ¿Qué podemos hacer?, ¿Por dónde empezar?

Familia: Infórmense de fuentes confíales, la vecina o incluso la abuela, no siempre lo son. Y no, no necesariamente aquello que se ha repetido por generaciones y que incluso no ha hecho daño –aparentemente– significa que es lo más sano. Apoyen a la nueva mamá, sean ustedes los primeros en confiar en su biología y fisiología y si a pesar de eso la costumbre, el miedo, el tabú, el mito, pesan mucho entonces denle el beneficio de la duda a la función natural de su cuerpo y estoy segura que la mayoría de las veces verán que 6 millones de años de evolución no están equivocados y no los van a defraudar.

Personal de salud: Aquí la tarea es doble, nos toca educarnos y educar; podemos empezar leyendo más, no es aceptable que en pleno siglo XXI –con la cantidad de información existente a la distancia de un “click”–, sigamos siendo tan ignorantes. Es tan inadmisible el pediatra que le dice a la madre que después de los seis meses “ya no tiene mas que agua”, así como la enfermera que le dice en los cuneros que su bebé no se pega –después de darle una mamila con fórmula – “porque su leche le sabe feo y no le gusta”.

Jefes y empresas: preocúpense por brindar a sus empleadas el tiempo establecido por la ley para la extracción de leche y por tener un espacio digno y cómodo para este propósito. Ya sabemos que eso se traduce en madres felices que a su vez implica empleadas eficaces y además disminuye el ausentismo laboral por la prevención de enfermedades en el lactante.

Sociedad: deja de “hacer el fuchi” y mirar feo a la madre que amamanta. Nos vivimos llenando la boca al decir que los niños son “la generación del futuro”, preocupados de cuál es el mundo que les vamos a dejar. Démonos cuenta que los niños no son el futuro, son el PRESENTE y es en medida que impactemos en ese presente que entonces será el futuro; su futuro como adultos y el nuestro como ancianos. Y la primer gran cosa que podemos hacer por ellos y que será una herencia que los acompañará toda la vida es brindarles el beneficio de amamantarlos.

Dejemos a un lado la doble moral en donde existe un bombardeo constante de desnudos y se cosifica y despersonaliza el cuerpo de hombres y mujeres con fines comerciales y una mujer amamantando es desagradable, indignante, sucia y exhibicionista.

Parte urgente de este cambio, son las políticas de permiso de maternidad e incluso paternidad. Nos queda a este respecto imitar a los países que al modificarlas han logrado incrementar su índice de lactancia –Brasil y Vietnam,– Otra tarea es regular la industria de los sustitutos de la leche materna que es una empresa multimillonaria en donde el interés, claro está, no es la salud.

Hay mucho por hacer, pero la mayoría está en nuestras manos y la buena noticia es que en esto al menos, el cambio se nota rápido.

“Si la leche materna no existiera, aquel que hoy la inventara merecería un doble premio nobel, en medicina y economía”

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